- Ganadería, Politíca

Para el MGAP “no es significativo” que Olaso haya dado por muertos mil animales un sólo día

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) no hizo lugar al reclamo efectuado por Mónica Romiglio y Federico Copello Romiglio, que le solicitaron investigara acerca de la desaparición de 3.701 animales de su propiedad que habían confiado a Ramiro Olaso Benvenutto y la Sociedad Anónima Estancias del Uruguay, que éste integraba con  la empresaria Evelyn Tellería,  .

El petitorio había sido presentado el 19 de julio del año pasado ante el Sistema Nacional de Información Ganadera(SNIG), la Dirección de Controlar de Semovientes (DICOSE) y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), y en él se acusaba a los antes mencionados de haberle “birlado un millonario patrimonio ganadero” de al menos 3.701 cabezas de ganado.

Olasso Benvenuto administraba desde 2004 las inversiones financieras que hacía Luis Alberto Copello, un médico fallecido en 2014 y que hasta el momento de su fallecimiento tenía documentadas esas 3.701 reses como de su propiedad y administradas por aquel bajo diferentes modos de contratos y servicios.

Los accionantes sostuvieron que tras la muerte del médico tanto Romiglio como su hijo gestionaron claves de acceso al SNIG y se encontraron con la novedad que en los registros del Sistema Olaso nunca había “caravaneado” (registrado) las 3.701 cabezas sino solo 952; además, aseguran que esas 952 fueron dadas por muertas, por Olaso, en los registros del SNIG, el mismo día: el 3 de marzo del presente año. En  un solo día.

Los denunciantes se preguntan cómo es posible que DICOSE tuviera guías que determinaban la propiedad de esos 3701 animales por parte de los comparecientes y que en el SNIG solo figuraran 952; y que todas estos animales se hubieran dado de baja por muertos en un solo día lo que (textual) “aparentemente ni siquiera por razones sanitarias concitó la atención del organismo”.

Los comparecientes afirman al SNIG y DICOSE que “la gravedad de los hechos” deberían ser “objeto de investigación” por parte del Ministerio y hasta “de comunicación a los ámbitos competentes jurisdiccionales” que correspondieren, en alusión a poner en conocimiento a la Justicia Penal.

Reclamaron una investigación exhaustiva acerca de qué había pasado con las casi 4.000 vacas compradas y nunca registradas en el SNIG; al respecto TEXTUAL, piden se les informe “donde se encuentra el cuantioso y valioso ganado de nuestra propiedad, birlado a través de maniobras que desconocemos, cómo y por quienes, y en objetiva ausencia de contralores de trazabilidad, que a estar al contenido de la normativa legal vigente, hubiere debido verificar ese organismo”.

También que se informe donde se encuentran las caravanas de los ganados notificados como muertos, y en tal caso, sus respectivos cueros, carcazas y demás. Y se informe si en los campos de Tellería se encuentran algunos de esos ganados comprados y documentados en las guías de propiedad y tránsito.

En octubre del año pasado el Ministerio les respondió que Olaso Benvenutto había sido sancionado con la suspensión por un año como operador del SNIG a raíz de los casos de abigeato resueltos por la Justicia de Treinta y Tres.

El Ministerio también respondió que “no se puede pedirle a la administración responsabilidad aludiendo falla en los controles de trazabilidad por cuanto Olaso Benvenuto operaba con permiso de los denunciantes, con usuario y contraseña habilitados por estos”.

Sobre los animales dados de baja por muertos en un solo día, la respuesta del MGAP señaló que “no es significativa la cantidad para que la administración desconfíe de los datos aportados”. Se reconoció, en tanto, que Olaso estaba en falta por no haber entregado las caravanas de los animales dados por muertos.

En noviembre Romiglio y Copello volvieron a ratificar el petitorio y ahora –con fecha 8 de enero de 2019 pero notificado en el día de ayer-, a través de la Dra. Dahiana Cardozo, el MGAP insistió con la misma argumentación.

Alegó que la información que se ingresa al SNIG “cuando se sube al sistema es enteramente responsabilidad del productor y, en su caso, del operador al que se autorizó”.

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