- Agricultura, Economía, Ganadería, Internacionales

Histórica bajante del Paraná complica exportaciones agroindustriales de Argentina y Paraguay

La histórica bajante del río Paraná genera cada vez mayor preocupación en los complejos productivos y agroexportadores del litoral argentino y Paraguay: en Rosario, ya se estiman en más de 300 millones de dólares las pérdidas que ocasionarán la dificultad de navegación del Paraná hacia el Plata, mientras que en Paraguay han resuelto enviar muchas cargas –principalmente soja y carne- en camiones a través de Brasil.

La bajante del Paraná, se originó desde hace unos diez meses debido a una prolongada escasez de agua que afectó su cuenca inicial, en el sur de Brasil: allí el río está en su nivel más bajo en los últimos 77 años. A su vez, en junio pasado, el hidrómetro ubicado en Rosario (Argentina) verificó un fuerte descenso de la altura del río, que llegó a un mínimo relativo (el sábado 26 a las 12.00hs) de -0,03 metro: el registro más bajo desde diciembre de 1970, y el más bajo medido en un mes de junio en toda la historia.

A su vez, los expertos en Meteorología han venido advirtiendo que la situación del río recién podría revertirse en el mes de setiembre, por lo que las estimaciones por las pérdidas se han ponderado considerando solo hasta agosto.

A mediados de julio organizaciones ambientalistas de Rosario y Santa Fe alertaron que el nivel de agua del Paraná era –por entonces- casi diez veces menor al considerado normal para esta época del año, por lo que además de los daños vinculados al transporte fluvial deberían agregársele el grave deterioro que sufre la fauna íctica, con la falta de oxígeno para varios ejemplares. A su vez, el gobierno argentino declaró el lunes pasado el “estado de emergencia hídrica” por 180 días corridos en la cuenca del río Paraná a raíz de la bajante.

En un informe relacionado con las consecuencias económicas de la bajante, analistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) dieron a conocer esta semana un informe en el que alertan por una afectación grave “al normal desempeño exportador del complejo agroindustrial de los puertos del Gran Rosario”.

La situación no es menor: el año pasado el 37% de las exportaciones de la Argentina se efectuaron a través de los puertos del Gran Rosario, donde se embarcaron el 70% de los granos, el 96% de los aceites vegetales y el 96% de las harinas que exportó el país, por un valor aproximado de 20.000 millones de dólares. Por eso los analistas de la BCR consideraron que “el impacto de este fenómeno natural representaría un costo cercano a los 315 millones de dólares durante el 1ro de marzo hasta el 31 de agosto del 2021 para el complejo agroindustrial exportador y los productores agropecuarios argentinos”.

En Paraguay, en tanto, la situación es igual o más compleja, dada la dependencia del comercio guaraní con la navegabilidad de los ríos Paraguay y Paraná, que (río arriba) aún tiene menor nivel de caudal que en Rosario. “Al momento, el río Paraguay es la única vía de circulación para las exportaciones del país, ya que desde abril no se puede operar por el río Paraná. Sin embargo, el bajo caudal de agua del Paraguay tampoco permite la salida de cargas completas. En los primeros seis meses del 2021 la exportación de soja bajó 10%, en la comparación semestral, con un total de 4.073.241 toneladas comercializadas, según el informe de comercio exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco)”, informó “Valor Agro” de Asunción.

Ese descenso tuvo directa relación con el problema de la navegación:  “el río Paraná se encuentra innavegable, lo que ha forzado a enviar cargas a los puertos del río Paraguay, generando una importante congestión. Además, la navegación del río Paraguay sólo puede realizarse entre 8 a 8,5 pies; por lo tanto, se debe reducir las cargas en cada embarcación lo que, finalmente, desemboca en el incremento de costos logísticos y el retraso de envíos”, dijo a ese portal la asesora de comercio exterior de la Capeco, Sonia Tomassone.

Entre los principales destinos de la carne bovina paraguaya son Chile y Brasil, a donde se trasladan en camiones: pero los destinos de ultramar implican una salida marítima que ahora obliga a algunas empresas a optar por transportar la carga vía terrestre hasta Brasil para luego derivarlas por puertos de ese país a los destinos finales. A eso habría que sumarle la problemática de disponibilidad de contenedores, lo que pauta un panorama complejo justo cuando el mercado mundial de los commodities prometía perspectivas halagüeñas para la soja y carne del país meridional.

(Hora del campo en base a “Ultima Hora” y “Valor Agro” de Paraguay; y página oficial de la Bolsa de Comercio de Rosario, “Infocampo” y “La Nación” de Argentina).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *