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Desde el 2000 Brasil lidera la productividad agrícola entre 187 países, según el USDA

Un estudio del Servicio de Investigación Económica, una agencia del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), estableció que desde comienzos del milenio Brasil ha liderado la productividad agrícola mundial entre 187 países.

Según el documento, fechado en octubre, el producto de la agricultura brasileña creció, en el período de 1961 a 2019, 3,75% anual, solo por debajo de China con 4,41% anual. El producto incluye 162 cultivos, 30 tipos de productos animales e insectos y ocho productos vinculados a la acuicultura. Los insumos son tierra, trabajo, capital y materiales.

Asimismo, destaca que cuando se hace la comparación de los años más recientes, 2000 a 2019, la productividad agrícola brasileña aumentó en un 3,18% anual, la tasa más alta entre los países seleccionados, según publicó el portal oficial del ministerio de Ganadería, Agricultura y Abastecimiento del vecino país resumiendo el informe de los investigadores norteamericanos.

Varios factores explican cómo la agricultura nacional alcanzó tal nivel. Según José Gasques, Coordinador General de Evaluación e Información de Políticas de la Secretaría de Política Agrícola (SPA) del Ministerio de Agricultura, en los últimos años Brasil ha realizado varias reformas en el sistema de financiamiento, política de precios, recorte de subsidios, seguros rurales y otros, medidas que impactaron la productividad agrícola. “Entre ellos, se generó un aumento de recursos, con énfasis en el crédito a la inversión, y se crearon varias líneas de financiamiento para la agricultura comercial y familiar”, explica la investigadora, quien analizó los datos del USDA.

Entre 2000 y 2018, por ejemplo, el volumen de recursos para el crédito rural (financiamiento, inversión y comercialización) aumentó un 298% en valores reales, según el Banco Central.

Las inversiones en investigación, la adopción de prácticas agrícolas bajas en carbono, como la siembra directa y los sistemas de integración entre cultivos, ganado y bosques, también repercutieron en el aumento de la productividad. Existen investigaciones que demuestran que la siembra directa puede incrementar la productividad de un cultivo de maíz hasta en un 30%. “Estos sistemas aportaron importantes ganancias en la productividad agrícola”, concluye.

El análisis contó con la participación de la Secretaría de Política Agrícola del Ministerio de Agricultura, del Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada (Cepea / USP), utilizando datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

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